Género
urbano socialmente descalificado en República Dominicana, le abre las puertas a
nuevos exponentes.
En
República Dominicana el género urbano
lleva más de 20 años en escena con exponentes que han sido pioneros desde el
inicio gracias al apoyo de emisoras y empresarios como Santiago Matías, pero
también se han incorporado otros más gracias a la gran cabida de las redes
sociales y al alcance de la tecnología, lo que ha permitido el desarrollo y
creación de nuevos talentos como Bullin 47 y Milo K, aun así, estos no tienen
la aceptación completa de la sociedad por sus letras.
La
música urbana contiene ritmos que son más identificables mayormente con los
jóvenes, tales como un mayor empleo del bajo, compases caribeños propios de
Jamaica y Panamá, países que también forman parte de la creación de la
corriente urbana, así como, también estos ritmos contienen fragmentos sutiles de
electrónica que llegan con mayor facilidad a los adolescentes y jóvenes
adultos, pero esto no quiere decir que cuartas generaciones no sean vulnerables
a estos nuevos aires de la música en República Dominicana.
Así
lo declara Minerva Alcántara, ama de casa de 40 años de edad, ‘‘me gusta el
dembow porque me activa, tiene buen ritmo’’, expresó.
Es
al momento de componer las letras que la sociedad realiza un alto a la hora de
permitir un mayor alcance de los exponentes y sus canciones dentro del género
urbano, principalmente con el dembow, ya que los que se desarrollan dentro de
esta categoría son conocidos por resaltar la denigración hacia la mujer, la
violencia y describir actos sexuales que suelen ser muy explícitos al momento
de escuchar dichas canciones.
El
dembow ha sido reconocido como uno de los géneros mas aceptados por las
familias de escasos recursos del país, ya que los que suelen ser populares
dentro de este renglón provienen del mismo estatus social, por ejemplo, el
cantante urbano Pablo Piddy, quien nació y se crió en uno de los sectores más
empobrecidos de la capital, Cristo Rey, alcanzando popularidad en la primera
década del 2000’s, cuando apenas el dembow estaba esparciéndose entre los
jóvenes.
El
propio productor y empresario Santiago Matías, conocido como ‘Alofoke’,
considera que los cantantes urbanos en el país no han obtenido el
reconocimiento que merecen a pesar de los años en desarrollo que ha llevado el
género, por asuntos sociales. “Creo que es cuestión de tiempo de que la
sociedad siga aceptando lo que es una expresión cultural seria aunque el género
tenga más de 20 años, cuando comparamos esos tipos de reconocimientos con
artistas de bachata y merengue que tiene 30 y 40 años de carrera, todavía hay
sectores que no aceptan que la música urbana es una realidad”, asegura Matías.
A
su mismo argumento Santiago Matías, difiere y entiende que estos reconocimientos
deben de ir de la mano con el comportamiento social y personal que los artistas
urbanos presenten ante la sociedad y no de cuantos temas sonaron más en las
emisoras durante el año.
Existe
la otra cara de la moneda, y es que ha sido la misma sociedad, en su mayoría
jóvenes, que a través de las redes sociales, el ‘Instagram’, ‘Twitter’ entre
otras, quienes le han dado la oportunidad a nuevos exponentes dentro del género
urbano y un ejemplo de esto es ‘Milo K’, cuya música tiene una gran aceptación
entre los adolescentes, con ritmos pegajosos que incitan a bailar y de fácil
aprendizaje para las letras.
Milo
K, nació tras intentar buscar un espacio en la música por medio de concursos
musicales en la televisión, como lo fue su participación en el programa
Divertido Con Jochy Santos, bajo el nombre de Jota E, en el cual no ganó, pero
que más tarde la plataforma de ‘Instagram’ gracias a una cuenta de ‘memes’
(bromas) llamada ‘@Benditomilo’, si le permitiría.
El
lenguaje utilizado por ‘Milo K’ en sus canciones, a pesar de ser un adulto de
26 años, va más adecuado a los adolescentes y jóvenes adultos, utilizando
letras para describir situaciones que son típicas de la sociedad moderna;
‘‘Party y Playa’’, fue el primer tema que popularizó este exponente y que con
ritmos pegajosos típicos del dembow como el ‘slow motion’ del bajo en el
regueton de los 90’s y otros usos electrónicos como el empleo del auto tune en
la voz, sirven para describir la vida de una joven que quiere festejar. Actualmente
Milo K aunque no ha sido internacionalizado, debido a su recién estrellato, ha
participado en importantes conciertos dentro del país, para marcas como
MercaSID y Cerveza Presidente.
Bullin
47, otro exponente catapultado por las redes sociales, quien fue grabado en video
en una barbería del sector Capotillo de la Capital, mientras cantaba una
canción de su autoría llamada ‘Siete Pollo’, donde la letra describe la cita
sostenida entre un hombre y una mujer, insinuando que esta lo dejò sin dinero;
dicho video se viralizò y actualmente ha llevado a Bullin 47 a realizar giras
exitosas por todos los Estados Unidos y Europa, incluyendo su país natal,
República Dominicana.
Natasha
Peña, joven estudiante de 16 años de edad expresó, ‘‘a mí me gusta bailar y el
dembow realmente por su estilo dentro de lo urbano, permite bailar y disfrutar
del ritmo, lo único a mejorar son las letras, pero aun así, el dembow es muy
importante para los jóvenes porque se le ha dado cabida a nuevos exponentes.’’
Finalmente,
ante toda esta disyuntiva que existe entre ambas exigencias de la sociedad de
que hayan letras más limpias dentro de las composiciones de los urbanos, pero
de igual forma apoyando y creando nuevos exponentes a través de distintos
medios, este ritmo seguirá avanzando y creciendo aún más en la ciudadanía, con
el apoyo o no de instituciones públicas, como el Ministerio de Cultura, el cual
brilla por su ausencia en cuanto al apoyo a exponentes urbanos se refiere,
porque en otros géneros si se ve una masiva participación, como lo es en el
género tropical, con exponentes como Manny Cruz.







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